Control de embarazo
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Normalmente es más larga y detallada que las siguientes y se realiza cuando la mujer advierte que está embarazada, que suele ser entre las semanas 6 a 9. Recomendamos un mínimo de 15 días de retraso.
Los objetivos son conocer el estado de salud de la gestante y su pareja (historia clínica y exploración física), que nos permita saber si existe algún factor especial a tener en cuenta, así como hacer una valoración global del embarazo (ecografía para saber si es único o múltiple y si está bien implantado), un análisis general y el control de las constantes en la mujer. Todo ello nos permiten determinar desde qué punto comenzamos el seguimiento. Se procede a valorar también su estado inmunitario (serología) y a la vista del grupo sanguíneo, si hay riesgo de isoimunización. También planificamos la realización del screening bioquímico para el diagnóstico precoz del Síndrome de Down (se explica más adelante).
En esta visita primera se recomienda la toma de ácido folínico en el caso que no lo estuviera tomando. Se aconseja la visita al dentista (si es posible especializado), para evaluar el estado de las encías y piezas dentarias, puesto que en la gestación la incidencia de periodontitis y caries es altísima.
Se realiza al finalizar el primer trimestre, en la semana 12-14 (tercera falta), que es el momento de la gestación donde termina el periodo de la más alta incidencia en abortos.
Se hace una ecografía en la cual hemos incluido la realización de marcadores de alteraciones cromosómicas, fundamentalmente el pliegue nucal; éste, junto a los datos del la análisis del screening bioquímico correspondiente al primer trimestre, completa el estudio de esta faceta del embarazo (ver capítulo siguiente).
Caso de que por algún motivo no se hubiera realizado el screening bioquímico en el primer trimestre, se realizará otro screening adaptado al segundo trimestre, que dejaremos programado en esta visita.
Valoramos los cambios que va produciendo el embarazo en la mujer y controlamos su estado general (peso, tensión arterial, edemas…).
Otra gran aportación para el diagnóstico precoz de malformaciones es la solicitud de la Alfa-fetoproteína en sangre materna, que también se realiza en esta visita. Si estuviera elevada, indicaría un riesgo de defectos del tubo neural (el más conocido es la espina bífida) suficiente para justificar una amniocentesis.
Se realiza sobre la semana 17 de embarazo. Además de descartar problemas de crecimiento fetal que puedan hacer aparición en fases precoces del embarazo, sirve de tránsito al segundo trimestre y de esta manera el ginecólogo va conociendo el estado materno y confirmando datos ecográficos de gran importancia.
También le indicaremos si debe comenzar a tomar hierro, calcio o un complejo polivitamínico, aunque el momento para comenzar estos tratamientos suele individualizarse bastante en función de las características de cada paciente.
Se hace a mitad de la gestación (semanas 20-23 aproximadamente). Su finalidad primordial es el estudio de la anatomía del feto mediante una ecografía de alta resolución, practicada por un especialista de nivel III. El objetivo es disponer de una segunda opinión autorizada que confirme la ausencia de signos ecográficos sugestivos de malformaciones fetales. Si es posible, confirmará también el sexo del feto. Y, además, permite un estudio de fluxometría doppler de la madre y del feto, que aporta gran información sobre el estado presente y futuro de ambos, y de manera muy precoz. Permite, por ejemplo, conocer si la gestante es paciente de riesgo para sufrir hipertensión en el embarazo, mucho antes de que ésta aparezca.
Se vigilará el estado general, prestando especial atención a la prevención de las varices, las estrías, etc.
Pediremos un análisis que se hará sobre la semana 26, para traerla reciente a la siguiente visita (momento en que las necesidades del feto comienzan a ser mayores pues su peso rondará el kilo). Se realizará una curva de sobrecarga de glucemia para descartar una diabetes gestacional, conocida como Test de O’Sullivan, y si diera positiva, se repetirá con una segunda prueba, más exacta, para conocer el diagnóstico definitivo.
En caso de ser necesario se solicitará el test de Coombs indirecto. Esta prueba es especialmente importante en gestantes con Rh negativo, porque confirma la correcta evolución del embarazo y permite la administración de una inmunoglobulina específica que continúe garantizando la ausencia de complicaciones debidas a la incompatibilidad de grupos sanguíneos.
En esta visita suele administrarse la segunda caja de ácido folínico.
Se realiza en la semana 26-28 del embarazo. Conoceremos el análisis solicitado en la visita anterior y modificaremos el tratamiento si es conveniente, pues dado el tamaño fetal, la madre puede ir teniendo algunas carencias nutricionales. Como ya hemos comentado, si interesa, es el momento de administrar la inmunoglobulina anti-D para la prevención de problemas secundarios a la incompatibilidad de grupo sanguíneo.
Si en el control ecográfico anterior el estudio del Doppler hubiera señalado patología, se comprobará de nuevo en esta ocasión, para dar comienzo a un tratamiento médico preventivo. Se valorará el estado general de la embarazada, poniendo una dieta adecuada si el caso lo precisa y se informará sobre la necesidad de los ejercicios de preparación al parto.
Se hará sobre las 33 semanas. La ecografía en esta ocasión, además de las medidas, tamaño y peso fetal (fundamentales para descubrir precozmente los fetos con retraso del crecimiento) presta atención a la posición de la placenta y a la cantidad de líquido amniótico.
Se registran las constantes y se hace una valoración general del estado de la embarazada. Atenderemos a los datos de amenaza del parto prematuro. Se prescribirá un último análisis y el estudio preanestésico, para traerlo realizado en la próxima visita, de manera que podamos valorar en qué estado va a afrontar la mujer el parto. En esta visita se le indicará la toma de la última caja de ácido fólico.
Se realiza en la semana 36-38. Valoraremos el estudio preanestésico y se harán las modificaciones a los tratamientos si fuera preciso.
La finalidad de la ecografía en esta visita es determinar la posición del feto (pronóstico del tipo de parto), el crecimiento, el estado de la placenta y la cantidad de líquido amniótico. Con estos y otros datos obtenidos de la ecografía (tono fetal, movimientos respiratorios, movimientos de tronco y extremidades, etc.), haremos una estimación del grado de bienestar fetal, para afrontar el último mes.
En esta visita registramos las constantes y, si procede, se realiza una valoración del cuello y el grado de encajamiento. También se practica un cultivo vagino-rectal para descartar la presencia de gérmenes que pudieran perjudicar al feto en el momento del parto.
A partir de esta visita la prueba más importante, con la que vigilaremos periódicamente al feto, es la monitorización fetal, que solicitaremos con una periodicidad variable, según requiera cada paciente.
Coincide aproximadamente con la fecha en que la mujer tiene su novena falta (40 semanas).
La ecografía nos permite una última aproximación del peso fetal y de la posición, así como del grado de envejecimiento de la placenta y la cantidad de líquido amniótico. Estudiamos el patrón ecográfico de bienestar fetal. Con todo ello veremos cómo se presenta la espera hasta el momento del parto y cuanto tiempo daremos de margen para el nacimiento, una vez pasada la fecha prevista.
Se valorarán las condiciones locales del canal del parto (test de Bishop) y se realizarán de nuevo las pruebas de monitores (test de bienestar fetal). Controlamos las constantes maternas y damos los últimos consejos higiénico-dietéticos para el parto.
Se realizará solamente cuando el parto “se retrase”. Coincide con la semana 41 a 42 de gestación. El objetivo es determinar el momento y la manera en que la gestación debe de finalizar.
La misión de esta visita es confirmar el bienestar fetal (estado de envejecimiento de la placenta, cantidad de líquido amniótico, movimientos fetales, tono fetal, etc.). Para ello nos valemos de herramientas tradicionales (exploración física, monitorización fetal) y de otras más vanguardistas (ecografía doppler). Con todo ello programaremos el momento y manera de finalizar el embarazo.
La primera se practica aproximadamente a los diez o doce diez días del parto para comprobar el estado de la episiotomía (corte que se practica en el parto si es que se hizo en su caso, la cantidad de loquios (líquido que se expulsa durante la cuarentena), y para valorar cómo van volviendo los órganos genitales a la normalidad tras los cambios sufridos en la gestación.
Se indicarán a la madre cuales son los cuidados y ejercicios para que vuelva el cuerpo a la normalidad. Lo más importante son los ejercicios de periné, que todas las mujeres deben de hacer. Se presta especial atención a la incontinencia urinaria y también a los problemas de la lactancia en caso de que existieran. También se debe vigilar la aparición de la depresión postparto.
La segunda la realizamos al finalizar el puerperio (“cuarentena”). Hay que vigilar que la involución del útero se haya realizado correctamente y si existe alguna incidencia. Se comentarán con la mujer los métodos de planificación familiar y se determinarán los más adecuados a cada caso. Si se hubiera habido alguna alteración en el embarazo, la madre será remitirá al especialista indicado para su valoración (diabetes gestacional, hipertensión, etc.).
En esta visita se planificarán las revisiones anuales de la mujer, con especial atención a las de mama, por lo que se programará unos meses después de terminada la lactancia.
CUÁNDO DEBE ACUDIR A LA CONSULTA
Además de las consultas periódicas recomendadas, deberá comentarnos cualquier anomalía, como:
- Manchado o pérdida de sangre por los genitales.
- Vómitos intensos y persistentes y/o diarrea.
- Molestias al orinar.
- Dolor de cabeza no habitual.
- Hinchazón en zonas distintas a los pies y tobillos por la tarde, o en estos lugares si no desaparecen tras reposo nocturno.
- Contracciones rítmicas y persistentes antes del 8º mes (a veces las molestias se parecen a la menstruación).
- Ausencia de movimientos fetales a partir del sexto mes.
CUÁNDO DEBE ACUDIR A SU CENTRO HOSPITALARIO
Deberá contactar cuanto antes con nosotros, o bien acudir a la clínica u hospital, si observa:
- Hemorragia por los genitales.
- Perdida de líquido por los genitales.
- Dolor abdominal intenso o contracciones uterinas dolorosas.
- Fiebre elevada.
- Dolor de cabeza muy intenso, en especial si se acompaña de alteraciones visuales.
- Disminución importante o ausencia de movimientos fetales a partir de los 7 meses.
La monitorización es el nombre corriente que se da a la cardiotocografía. Esta técnica consiste en registrar la frecuencia cardiaca fetal y las contracciones del útero, colocando sobre el abdomen de la gestante (tumbada) dos transductores que se sujetan mediante cintas elásticas. Uno es un emisor-receptor de ultrasonidos que se pone en el punto donde el latido cardiaco se escuche con más nitidez para registrar la frecuencia cardiaca fetal y el otro es un sensor de presión que se sitúa en la parte alta del abdomen para captar movimientos o contracciones uterinas. Durante unos minutos todo lo que ocurra queda registrado en un papel para permitirnos hacer una valoración del bienestar fetal. Es importante que venga a realizarla habiendo ingerido alimento, puesto que el ayuno puede dificultar la interpretación de los datos obtenidos.


IV JORNADAS DE AVANCES PRACTICOS EN ESTERILIDA DE ORIGEN MASCULINO
Organizadas por GINEMED, clínicas y fundación
Conferencia del Dr. Pascual Sánchez.

