Diagnóstico Genético Preimplantacional
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La posibilidad de verificar si un embrión es normal o no desde un punto de vista genético es esencial para prevenir enfermedades y una de las piezas con más futuro a la hora de conseguir embarazos en muchas parejas. En GINEMED le damos una importancia especial al considerar que buena parte del futuro de la reproducción y de la medicina pasa por él.
En GINEMED en asociación y como miembros fundadores del CENTRO DE MEDICINA EMBRIONARIA estamos en condiciones de poder ofrecer los más amplios servicios en Diagnóstico Genético Preimplantacional a nivel internacional. De este modo además de detectar las anomalías numéricas y estructurales de los cromosomas actualmente ofrecemos diagnóstico preimplantacional para más de 30 enfermedades monogénicas (fibrosis quística, distrofia miotónica, retinitis pigmentosa, X frágil, etc.) e iremos incorporando otras a la lista al tiempo que se vayan produciendo avances.
En los últimos años las técnicas de Fecundación In Vitro han evolucionado de forma espectacular y pueden ayudar a ser padres a un número cada vez mayor de pacientes con problemas de esterilidad, abortos de repetición (infertilidad), alteraciones en las trompas, sémenes de mala calidad, endometriosis, etc. Pero en ocasiones, a pesar de que la mujer esté bien preparada no consigue un embarazo evolutivo, pues hay problemas embrionarios. Y es que muchos embriones humanos no tienen la dotación genética correcta (cromosomas) para poder desarrollarse.
La Medicina Embrionaria nos permite analizar genéticamente estos embriones mediante el DGPI. Cuando esta técnica se aplica en pacientes con fallos en FIV, se constata que muchos de estos embriones tienen alteraciones en los cromosomas, y sabemos también que estas alteraciones aumentan con la edad de la mujer y en varones con mala calidad del semen. La Medicina Embrionaria también hace posible determinar si la causa de estas alteraciones es de origen masculino, mediante pruebas que analizan el proceso de separación de los cromosomas a nivel de testículo (estudio de meiosis) y la composición cromosómica de los espermatozoides (FISH en espermatozoides). Todas estas técnicas nos permiten conocer por qué han podido fallar anteriores intentos de embarazo y favorecer la posibilidad de que nazcan niños sanos.
Esta Unidad es multidisciplinar formada por un equipo de médicos, embriólogos y genetistas especializados en el análisis de los embriones. El objetivo es ofrecer la posibilidad de que nazcan niños sanos y libres de síndromes cromosómicos o de enfermedades hereditarias a partir de la aplicación clínica de las técnicas más novedosas de análisis genético y cromosómico de los embriones para identificar los portadores de enfermedades hereditarias. Para ello utilizamos alta tecnología diagnóstica y consideramos cada embrión como un pequeño paciente. La unidad nace con la intención de ser un Centro de referencia europeo en Medicina Embrionaria. Disponemos de los medios técnicos y humanos necesarios para el diagnóstico de TODAS las anomalías cromosómicas o genéticas conocidas en la actualidad.
Otro objetivo es difundir toda la información disponible a la población sobre las enfermedades que pueden tener un componente hereditario, cómo detectarlas, prevenirlas y evitarlas. También informar sobre los riesgos genéticos de la maternidad en edades avanzadas. España es el país con el índice de natalidad más bajo del mundo y con uno de los más elevados de esterilidad. La principal causa es el retraso en la edad de tener hijos, con los riesgos médicos que esto implica.
Por nuestro sistema de trabajo, podemos realizar el DGPI de forma inmediata, sin listas de espera, pudiéndose llevar a cabo en el ciclo de FIV que ya haya iniciado la paciente. En casos de enfermedades hereditarias se requiere una evaluación previa de cada caso y un estudio de informatividad, tardando alrededor de tres meses desde la consulta inicial.
Para seleccionar los embriones a transferir, nos guiamos por el aspecto externo de los mismos. Para valorar la capacidad de implantación de un embrión, evaluamos las siguientes características:
- Que tenga un ritmo de división correcto, es decir, que disponga de un número determinado de células, dependiendo del estado evolutivo.
- Que la presentación celular sea “simétrica”.
- Que no presente fragmentos celulares. Los fragmentos celulares, derivados de la rotura de estas, dificultan el contacto celular, dificultando la transmisión de información entre ellas, dificultando la diferenciación celular.

Foto de embrión normal y fragmentado La selección morfológica permite transferir unos embriones de buena morfología pero que pueden presentar anomalías cromosómicas que impiden que el embrión se siga dividiendo, produciendo embarazos no evolutivos o abortos en el primer trimestre. En otros casos, si la alteración afecta de manera individual a determinados cromosomas, puede conseguirse el embarazo pero con el riesgo de presentar patología cromosómica. El DGPI permite elegir los embriones cromosómicamente sanos y por tanto podremos:
- Aumentar la posibilidad de embarazo en el ciclo de FIV.
- Disminuir el riesgo de abortos espontáneos.
- Disminuir el riesgo de tener que realizar un aborto terapéutico.
Son las estructuras que contienen el código genético, es decir, los genes. Se encuentran en el núcleo de cada célula. Cada célula tiene 23 pares de cromosomas; dos de ellos, el X y el Y, son los cromosomas sexuales y determinan el sexo; el resto se llaman autosómicos. Los cromosomas están formados por finas hebras de material genético estructuradas y situadas en el núcleo celular. Están compuestos de una larga molécula de ADN, asociada a una gran variedad de proteínas específicas.
El conjunto de los cromosomas de una persona se llama cariotipo. También se conoce así a la prueba diagnóstica que estudia el número, tamaño y estructura de los cromosomas que aportan cada una de las células de una persona y se realiza mediante un análisis de sangre.
Los síndromes cromosómicos son las enfermedades debidas a la existencia de una cantidad mayor o menor de cromosomas, o con una alteración en su estructura. Hay diferentes tipos:
- Ausencia de cromosomas. Para que un embrión evolucione y nazca necesita tener todos los cromosomas. La ausencia de algún cromosoma impide el desarrollo embrionario en fases precoces dando lugar a abortos. Sólo hay una excepción: la ausencia de uno de los cromosomas sexuales, que da lugar al "Síndrome de Turner" 45 XO.
- Exceso de cromosomas. La mayoría de los embriones con cromosomas extra no pueden desarrollarse ya en sus fases más precoces, no llegan a implantarse o son causa de abortos del primer trimestre del embarazo. Sin embargo, otros con trisomías pueden llegar a nacer y dan lugar a las enfermedades genéticas más frecuentes: "Síndrome de Down" (trisomía 21), "Síndrome de Patau" (trisomía 13), Síndrome de Edwards (trisomía 18): "Síndrome de Klinefelter" (cromosoma X extra en varón) y "Síndrome de triple X" (cromosoma X extra en mujer), "Síndrome de la doble Y" (cromosoma Y extra).
- Un individuo mosaico es el que presenta diferentes líneas celulares producidas por errores durante la división de las células. Dependiendo del momento de desarrollo en que se produzcan estos errores tendrán mayor o menor efecto sobre la capacidad de supervivencia del embrión. Las personas con síndromes cromosómicos tendrán mayor o menor grado de afectación según el porcentaje de células afectadas.
- Las alteraciones estructurales se producen cuando algunos trozos de cromosomas se rompen y se agrupan de diferente manera. Una translocación cromosómica es un intercambio entre segmentos de distintos cromosomas, existen dos tipos de translocaciones: Recíprocas y Robertsonianas. El fragmento de un cromosoma puede estar unido a otro cromosoma (T. Recíprocas) o bien fragmentos de dos cromosomas pueden estar intercambiados entre sí (T. Robertsonianas). El individuo no se ve afectado fenotípicamente de la translocación salvo que exista pérdida o ganancia de un trozo de cromosoma o si el punto de rotura del cromosoma no afecta a la función de ningún gen o bien no interfiere en el código genético. Entendemos como delección la ausencia una porción de un cromosoma. La inversión consiste en el reordenamiento del material genético entre sitios distintos de un mismo cromosoma. Las alteraciones pueden ser equilibradas (cuando existe la misma cantidad de material cromosómico) o desequilibradas (cuando se pierde o gana material cromosómico). Cuando hay una alteración equilibrada en general no se presentan efectos clínicos pero en cambio cuando la alteración es desequilibrada y se presentan cantidades incorrectas de material cromosómico, aparecen efectos clínicos severos, en muchos casos incompatibles con la vida.
La mayoría de los embriones que tienen una cantidad inadecuada de cromosomas, no sobreviven. En estos casos, muchas mujeres no llegan a saber que están embarazadas y en otros casos se producen abortos espontáneos. Hasta el 70% de los abortos espontáneos durante el primer trimestre del embarazo se debe a anomalías cromosómicas y si consiguen evolucionar, (lo cual ocurre en pocos casos) dan lugar a un niño afectado de alguna patología. Las alteraciones estructurales también pueden producir abortos y defectos congénitos de nacimiento.
Actualmente el Diagnóstico Genético Preimplantacional permite estudiar hasta 9 pares de cromosomas. Con esta combinación se puede llegar a detectar hasta el 85% de las anomalías cromosómicas más comunes (anomalías detectadas en abortos de primer trimestre y en nacidos vivos afectados de alguna patología.
El síndrome de Down (presencia de tres cromosomas 21) es una de las anomalías cromosómicas más comunes, sus efectos son muy conocidos. Pero existen muchas otras. Muchos de los niños con anomalías cromosómicas tienen retraso mental, incapacidades de aprendizaje o problemas de conducta. Un conocimiento más profundo de los cromosomas puede resultar útil para entender la amplia gama de problemas que pueden causar las anomalías cromosómicas.
Para su tranquilidad debe saber que nada de lo que haga o deje de hacer cualquiera de los padres antes del embarazo o durante su desarrollo puede causar una anomalía cromosómica en su hijo. Normalmente, las anomalías cromosómicas son resultado de un error producido durante la formación del óvulo o del espermatozoide (meiosis), dando lugar a una célula con un cromosoma adicional o a una célula a la que le falta alguno, o bien alguno está roto o con algún defecto en su estructura.
Esto proporciona al óvulo fecundado una cantidad excesiva, insuficiente o errónea de información genética. Las probabilidades de que se produzca un error de este tipo y, por tanto, de tener un hijo con herencia cromosómica alterada aumentan de forma exponencial con la edad de la mujer.
Los genes son pequeños segmentos de ADN. Están dispuestos en orden en los cromosomas, dentro del núcleo de las células. Determinan los rasgos característicos de cada persona. Cada gen tiene una misión específica, por ejemplo determinar la altura, el color de los ojos, la predisposición a enfermedades, etc. Cada cromosoma contiene entre 200 y 3.000 genes que se encargan de diferentes funciones. En total la especie humana tiene unos 25 mil genes.
Una mutación genética es una alteración en su estructura, que puede producir un cambio o una anulación en la función original que tenía este gen. Las mutaciones pueden estar provocadas por agentes externos como sustancias químicas o radiaciones, pero la mayoría se dan al azar.
El DGPI es un método de diagnóstico genético realizado en el embrión antes de su implantación en el útero y nos informa sobre el estado de cada uno de los embriones concebidos. Así permite que únicamente los sanos sean transferidos al útero. El DGPI es el resultado de la combinación de una fecundación in Vitro y el análisis genético y por tanto constaría de los siguientes pasos:
Fase previa, estudio de informatividad (no se usa en los estudios de aneuploidías), es una valoración de la alteración a estudiar en los padres u otros familiares para comprobar el correcto funcionamiento del diagnóstico, antes de hacerlo en una blastómera.
- Obtención de los embriones Los embriones para ser objeto del diagnóstico deben producirse In Vitro mediante técnicas de reproducción asistida a pesar de que la pareja no presente ningún tipo de anomalía reproductiva que impida la procreación natural.
- Biopsia embrionaria. La biopsia embrionaria se realiza a las 72-76 horas posteriores a la recuperación de los ovocitos (gametos), tras ser fecundados, cuando el embrión se encuentra en estadio de 6-8 células. Consiste en extraer una o dos células del embrión sin que por ello se comprometa su desarrollo normal. Una vez realizada la biopsia, el embrión es devuelto al incubador donde se mantendrá en cultivo In Vitro hasta el momento de la transferencia.
- Análisis genético diagnóstico. La biopsia es procesada para su análisis y estudio genético.
- Transferencia embrionaria. Con el resultado del análisis genético se decide, conjuntamente con la pareja consultante, qué embriones van a ser transferidos en función de la constitución genética o cromosómica y las características morfológicas de viabilidad embrionaria.
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Cada célula del embrión contiene toda la información genética, por eso el DGPI eleva hasta niveles cercanos a la certeza la probabilidad de gestar individuos exentos de la enfermedad genética diagnosticada. Sin embargo se aconseja que la madre se someta a un diagnóstico prenatal clásico (amniocentesis, biopsia de corion) para confirmar el diagnóstico.
La eficacia global del DGPI depende de la indicación, del rendimiento del método de diagnóstico, del número de embriones disponibles y de su potencial de crecimiento.
En general las tasas de embarazo publicadas con el DGPI son inferiores a las publicadas en los casos de FIV-ICSI pero hay una gran variabilidad en función de la indicación y del número de embriones disponibles para la transferencia. A igualdad de embriones disponibles las tasas de embarazo son similares.
El registro de nacidos vivos tras aplicar un DGPI muestra que el procedimiento es eficaz y no asocia anomalías debidas a la técnica.
Aparte de los riesgos ya explicados en el caso del ciclo de FIV-ICSI existen los siguientes:
Lesión del embrión en el momento de la biopsia que ocasione una parada en su evolución:
Esta técnica requiere una gran precisión, realizada por expertos no altera la evolución del embrión. El riesgo de bloqueo embrionario, esto es, que el embrión no se siga dividiendo, es menor del 1 %. Se puede producir un retraso de unas horas en el desarrollo embrionario tras el cual el embrión sigue su desarrollo de forma normal.
Disminución de la tasa de implantación:
Hay pacientes que nos preguntan porque esta técnica no se emplea de rutina en todos los casos, el motivo es que la tasa de implantación (porcentaje de los embriones transferidos que dan embarazo) disminuye por embrión en un porcentaje similar al tanto por ciento de blastómeras (células) que se extraen para biopsiar. Hoy día conocemos que el mejor momento para realizar las biopsias es cuando el embrión tiene alrededor de 8 células, al eliminar una, disminuye el porcentaje de implantación en un 12,5 %. Por eso esta técnica sólo se aplica en caso de que se sospeche que los embriones puedan tener problemas cromosómicos, lo que supone un pequeño porcentaje de los problemas de reproducción.
Embriones sin diagnóstico:
Una vez biopsiada la célula esta es fijada en un portaobjetos. Durante este proceso se elimina la gran mayoría de material celular dejando únicamente el núcleo de la célula, donde está el material genético. No todas las células de un embrión contienen un núcleo. El embrión procedente de una célula que no contenga núcleo o bien que este sea incompleto se diagnosticará como no valorable o ‘sin diagnóstico’. Se pueden considerar para transferir los embriones siempre y cuando se asuma el riesgo como si no se hubiera realizado el DGPI.
No informatividad para un cromosoma:
Debido al proceso de fijación, estado del núcleo o a las sondas utilizadas para el análisis genético, puede que algún embrión no presente información para alguno de los cromosomas analizados. Un resultado "no informativo" para un determinado cromosoma no indica que éste esté alterado sino que no es posible diferenciar si es normal o no. Estos embriones se pueden considerar para transferir siempre y cuando el paciente asuma el riesgo de ‘no informatividad’ para ese cromosoma.
Errores diagnósticos
Algunos fenómenos no usuales en el desarrollo del embrión como los mosaicismos (presencia de dos líneas genéticas en las estirpes celulares dentro del mismo embrión) o algunos problemas inherentes a lo sofisticado de la técnica de análisis llevan a que exista un pequeño porcentaje de casos en los que no es posible obtener ningún resultado concluyente sobre alguno de los embriones o la discrepancia en los resultados obtenidos. A nivel internacional (-reunión de Ciudad del Cabo en enero de 2006-) se admite que el DGPI presenta en la actualidad sobre un 5 % de error de diagnóstico, la mayor parte debido a la presencia de mosaicismos. Actualmente se tiene una garantía más en los diagnósticos realizados debido al reanálisis de los embriones con sondas marcadoras de otras regiones cromosómicas (sondas teloméricas). Los embriones no transferibles serán utilizados para investigación.
Casos sin transferencia por estar todos los embriones alterados
No se podrán transferir aquellos embriones portadores de alguna anomalía cromosómica. Entre un 20-30% de los casos (dependiendo la indicación de DGPI) no se puede realizar transferencia embrionaria por NO presentar ningún embrión NORMAL para los cromosomas analizados.
Disminución de las tasas de embarazo en ciclos de embriones congelados
Las tasas de supervivencia a la congelación de los embriones post-biopsia son inferiores a las tasas de congelación de embriones no biopsiados.
Las enfermedades monogénicas están ocasionadas por mutaciones y/o delecciones en la secuencia de ADN de un gen específico. Los genetistas y embriólogos estudian este gen en los embriones analizados. Mientras se hace todo el trabajo en genética los embriones permanecen en cultivo esperando ser transferidos al útero tan pronto como se conozca el diagnóstico.
Todos los genes sirven de patrón para la producción de diferentes proteínas y juntos proporcionan la información necesaria para estructurar el cuerpo y sus funciones. Cuando uno de ellos es anormal, puede producir una proteína anómala o en cantidades inadecuadas, viéndose afectadas estas funciones. No siempre los rasgos anormales heredados tienen consecuencias para la salud; a veces las consecuencias son mínimas, pero también pueden producir alteraciones que lleven a una disminución importante en la calidad de vida. Las enfermedades hereditarias afectan al 1-2% de la población general.
Hay diferentes patrones de herencia de un solo gen:
- Autosómico dominante.
- Autosómico recesivo.
- Dominante ligado al cromosoma X.
- Recesivo ligado al cromosoma X.
- Herencia ligada al cromosoma Y.
- Herencia maternal (mitocondrial).
Las enfermedades monogénicas más comunes son:
- Enfermedad de Huntington.
- Distrofia Miotónica o de Steinert.
- Neurofibromatosis (NF).
- Fibrosis quística.
- Distrofia muscular de Duchenne.
- Distrofia muscular de Becker.
- Atrofia Muscular Espinal.
- Hemofilia.
- Retinoblastoma.
- Síndrome de Marfan.
- Enfermedad de Tay-Sachs.
- a y ß- talasemia.
- Síndrome del X frágil.
- Anemia falciforme.
- Fenilcetonuria.
También se puede hacer un estudio de embriones histocompatibles (HLA) contemplada en ley actual de reproducción asistida (14/2006de 26 de mayo), con la finalidad de curar a hermanos afectos.
El programa de diagnóstico genético preimplantacional – DGPI - se desarrolló para parejas con enfermedades genéticas que no quieren transmitir a sus hijos, pero se ha ampliado con excelentes resultados a otros supuestos, puesto que el DGPI sirve igualmente para el estudio de aneuploidías -anomalías cromosómicas numéricas- como el Síndrome de Down, Sínd. de Edwards, Sínd. de Klinefelter, Sínd. de Turner, etc. y para el estudio de las reorganizaciones cromosómicas o anomalías estructurales (translocaciones, inserciones o delecciones).
Estos son los problemas que encontramos en los fallos repetidos de implantación de la FIV, en casos de abortos de repetición, en casos de mala calidad espermática o en casos de edad materna avanzada. Ahora desarrollaremos con algo más de detalle estos puntos.
Indicación de DGPI para los casos de fallos de implantación en ciclos FIV
En los casos de fallos repetidos de FIV en los que aparentemente se han transferido embriones morfológicamente buenos, el porcentaje de embriones alterados llega al 70% (cuando en condiciones normales es menor del 30%).
Cuando el útero está bien preparado (buen endometrio) para acoger el embrión la causa suele ser embrionaria ya que muchos de los embriones humanos no tienen la dotación genética correcta para poder desarrollarse. Hay parejas en que éste porcentaje es mayor que el esperado para la edad de la paciente, bien por tener una edad biológica ovárica superior a la cronológica, o bien por asociarse a factor masculino.
Las pruebas que estudian la capacidad del endometrio (capa interna del útero) para recibir al embrión incluyen:
- Ecografía vaginal.
- Doppler para confirmar una vascularización uterina adecuada.
- Histeroscopia para descartar patología interna del útero, por ej. adherencias tras legrado.
- Cultivos endometriales de Chlamydias, Ureaplasma y Micoplasma para descartar una infección la cual no suele dar síntomas. Muchas veces los obviamos al hacer un tratamiento antibiótico profiláctico o bien hacemos una biopsia endometrial para descartar una endometritis crónica.
Si el endometrio está estudiado, la siguiente pregunta será: ¿Los embriones que se transfirieron tenían bien sus cromosomas?. Si no se han analizado genéticamente no podremos saberlo. Normalmente, las anomalías cromosómicas son resultado de un error producido durante la formación del óvulo o del espermatozoide (meiosis), dando lugar a una célula con un cromosoma adicional o bien a una célula a la que le falta alguno, o bien determinados cromosomas están roto o con defectos en su estructura. Todo ello proporciona al óvulo fecundado una cantidad excesiva, insuficiente o errónea de información genética. La información genética alterada puede traducirse en estructuras y funciones anómalas en el organismo, dando lugar a determinadas enfermedades y, con frecuencia, a retraso mental.
Las probabilidades de que se produzca un error de este tipo y, por tanto, de tener un hijo con herencia cromosómica alterada aumentan de forma exponencial con la edad de la mujer.
Indicación de DGPI para los casos de abortadoras de repetición.
Cuando una paciente ha tenido dos o más abortos está indicada la realización de determinadas pruebas para diagnosticar y tratar la causa de los mismos. Las pruebas habituales son:
- Estudios hormonales.
- Estudios inmunológicos y de coagulación.
- Estudios orientados a descartar infecciones generales o uterinas.
- Estudios anatómicos del aparato genital femenino.
- Cariotipo de los padres en sangre periférica.
Estos estudios suele solicitarlos el ginecólogo que atiende a la paciente, pero con frecuencia los resultados son normales y sin embargo los abortos siguen repitiéndose. El 70% de los abortos que se producen en el primer trimestre del embarazo tienen una causa genética, son debidos a anomalías cromosómicas del propio embrión. En esos casos el DGPI puede solucionar el problema.
El tratamiento en caso de abortos de repetición de origen embrionario consiste en la realización de una Fecundación in Vitro con un diagnóstico genético preimplantacional, estudiando los cromosomas embrionarios que con mayor frecuencia causan abortos. De esta forma podemos transferir embriones sanos, para los cromosomas analizados.
Las anomalías cromosómicas embrionarias pueden deberse al azar, dando lugar a abortos ocasionales. Pero difícilmente ocurrirán de forma continuada en la misma mujer. Cuando los abortos son de repetición, el origen puede estar en alguno de los gametos que forman el embrión, en el femenino: óvulo o en el masculino: espermatozoide.
De forma habitual, en la práctica clínica diaria, no estudiamos los cromosomas de los ovocitos. Pero conocemos el porcentaje esperado de anomalías según la edad de la paciente y la reserva ovárica. Para estudiar ésta, realizamos un análisis hormonal de FSH y Estradiol, sobre el tercer día de la menstruación y a veces un “Test de Clomifeno” (análisis hormonal tras medicación). Cuando el estudio de la reserva ovárica indica un “fallo ovárico oculto” la mujer prácticamente ha agotado las posibilidades de tener óvulos con dotación cromosómica adecuada para dar un niño sano. En estos casos el único tratamiento es la Fecundación in Vitro con óvulos de donante.
Para evaluar estudiar la carga genética que aporta el espermatozoide no basta con el seminograma, puesto que éste no excluye que los espermatozoides presenten anomalías en su carga genética siendo esta una causa frecuente de abortos por causa masculina. Disponemos de dos pruebas para saber si los espermatozoides de ese varón tienen un porcentaje de anomalías cromosómicas superior al normal; (1) el estudio de meiosis en biopsia testicular y (2) el FISH en el eyaculado. Si la paciente ha tenido abortos de repetición por alteraciones en la meiosis del espermatozoide puede optar por la FIV-DGPI o por el Banco de semen.
Gracias al DGPI en esos casos, podemos seleccionar los embriones a transferir y de este modo se pueden evitar las causas genéticas de aborto.
Indicación de DGPI para los casos de alteración de la calidad del semen.
La incidencia de anomalías cromosómicas en los espermatozoides es inversamente proporcional al nivel de espermatogénesis (formación de espermatozoides en el testículo). Por tanto cuanto peor sea la calidad seminal mayor será el riesgo de presentar anomalías cromosómicas. Por ello, ante una alteración importante en la calidad del semen, es necesario un estudio completo del problema antes de realizar técnicas de reproducción asistida. Fundamentalmente recomendamos el estudio de meiosis en biopsia testicular.
Indicación de DGPI para los casos de edad materna avanzada.
El riesgo de anomalías cromosómicas crece conforme avanza la edad materna. Entre los 35 y 37 años hay un 40% de embriones genéticamente anómalos, entre los 38 y 41 ese porcentaje pasa al 65% y entre los 42 y 45 años pasa a ser del 80%.
La gran mayoría de los embriones con un número incorrecto de cromosomas, presentan problemas para su desarrollo antes de la implantación o bien durante el primer trimestre, por lo que o bien no se produce el embarazo o bien dan lugar a abortos espontáneos. Así pues, la posibilidad de un embarazo evolutivo sano disminuye a partir de los 36 años, posibilidad que sigue disminuyendo al aumentar la edad materna.
Sólo un pequeño porcentaje de alteraciones cromosómicas son compatibles con la vida, Así pues, el riesgo de tener un niño afectado de alguna anomalía cromosómica en la población general es de:
- 1/385 a los 30 años
- 1/179 a los 35 años
- 1/63 a los 40 años
- 1/19 a los 45 años
La mujer nace con una dotación ya establecida de ovocitos que progresivamente van desapareciendo por un fenómeno que se llama atresia, al llegar a la pubertad quedan aproximadamente unos 400.000 óvulos. En cada ciclo menstrual se desarrollará un ovocito y unos 1.000 se perderán.. Además los ovocitos que van quedando son de peor calidad –los mejores salen entre los 16 y 30 años- y con alteraciones que va produciendo el paso de los años. Es frecuente que una mujer de 38-40 años prácticamente haya agotado la reserva de óvulos capaces de dar lugar a un niño sano.
La amniocentesis se recomienda en las mujeres de 35 años en adelante ya que, a partir de esta edad, aumenta considerablemente la incidencia de alteraciones cromosómicas. Cada vez más, un número elevado de mujeres, en tratamiento de FIV o no, desean realizarse este estudio, de forma electiva, para evitar el riesgo de tener hijos con alteraciones cromosómicas. En un futuro inmediato el DGPI será una técnica habitual en los tratamientos de Fecundación In Vitro porque es frustrante llegar a la amniocentesis con un mal resultado, pudiendo haber evitado la transferencia del mismo, si lo hubiésemos analizado. Recurrir a un aborto provocado tras la amniocentesis es una situación emocional y médica muy dura tanto para la pareja como para el equipo médico.
De acuerdo a la normativa legal vigente se debe firmar un consentimiento informado para la realización de cualquiera de estas técnicas.


IV JORNADAS DE AVANCES PRACTICOS EN ESTERILIDA DE ORIGEN MASCULINO
Organizadas por GINEMED, clínicas y fundación
Conferencia del Dr. Pascual Sánchez.

